10/17/2006

¿Hay alternativa al capitalismo? . . . (II. El mercado)

Uno de los factores que podría dar un rostro más humano al capitalismo es la incorporación de nuevas personas a la producción e intercambio de bienes. Si el objetivo de una organización lucrativa es obtener dividendos mediante la producción de bienes o servicios , sería natural que presionara al gobierno y al resto de las empresas para lograr que la mayor parte de la población sea incorporada al mercado. En esta lógica, si el poder adquisitivo de la población se incrementa , las probabilidades de obtener mayores ingresos para las empresas aumentan proporcionalmente.

Existen sin embargo varios puntos a considerarse que quedan fuera del alcance de la aseveración original.

El primero es la naturaleza de la utilidad. Para cada empresa la utilidad resulta de la diferencia entre las ventas totales y los costos de producción de los bienes ofrecidos. Si el tamaño del mercado sólo da para demandar 5 unidades (millones de dólares por ejemplo) de determinado bien y una empresa tiene un costo de producción de 3 unidades, la utilidad de esa empresa es de 2 unidades. Si quisiera tener una utilidad de 4 unidades tendría dos opciones, la primera es aumentar el tamaño del mercado a 7 unidades (aumentando el poder adquisitivo de los demandantes o bajando precios por ejemplo) , la segunda sería bajar sus costos hasta dejarlos en 1 unidad. En una economía cerrada donde la totalidad de la oferta sea producida por las mismas personas que constituyen la demanda sería imposible disminuir los costos sin afectar el poder adquisitivo de los clientes potenciales. Sin embargo la globalización permite poder anclar los costos a una economía y las ventas a otra, por lo que un recorte de gastos puede tener un impacto mínimo (si no es que nulo) sobre la demanda de los bienes producidos por la empresa.


¿Qué pasa cuando el recorte de gastos se realiza a manera de disminuciones en el sueldo de los trabajadores?. En una economía perfecta todos los productos alcanzarían su precio ideal gracias a la ley de la oferta y la demanda y todos los trabajadores ganarían el sueldo justo debido a la competencia en las empresas por captar el mejor personal. Sin embargo en las economías reales esto no sucede así , especialmente en relación a los trabajadores. Esto se puede explicar por la posición que guardan los empleados en la ecuación económica. A diferencia de los bienes producidos, el sueldo de los trabajadores es un costo que -como vimos en el párrafo anterior- tendería a minimizarse. Cuando una empresa se vuelve competitiva a través del recorte de gastos en recursos humanos crea en su entorno las circunstancias ideales para que sus competidores hagan lo propio. A la larga muchos de los empleados que ganaran 10 unidades, por ejemplo, terminarían ganando sólo 8 o bien produciendo más de 10 (tal vez mediante la inversión de tiempo extra) . Dos circunstancias podrían frenar esta tendencia , la primera tiene que ver con la globalización la cual permitiría a cada trabajador buscar la mejor remuneración en cualquier lugar del mundo. La segunda tiene que ver con las ventajas competitivas que aporte el trabajador a la empresa donde presta sus servicios. La primera sería cierta si el tránsito de personas fuera tan fácil como el de mercancías, es decir , que no existieran barreras como el idioma o el choque cultural. La segunda lo sería si las decisiones de los empresarios respecto a los recursos humanos siempre fueran las correctas y resultara sencillo cuantificar la aportación real de cada empleado a la competitividad global de la empresa.

El segundo punto a considerar tiene que ver con la expansión de la demanda. La demanda se expande cuando más personas cuentan recursos para participar en el intercambio de bienes. Sin embargo si unas cuantas personas aumentan de manera significativa sus recursos el efecto será el mismo para casi todas las industrias (con excepción de aquellas que tienen un límite antrópico, como los alimentos o las bebidas) . Si alguien que compraba 20 prendas de ropa al mes ahora compra 30 , el vendedor gana lo mismo que si 10 personas nuevas hubieran comprado una prenda. Así pues , el capitalismo no tiene una oposición de origen a la acumulación de muchos bienes en pocas manos y es utópico pensar que su sola realización terminará con esta circunstancia.

En la próxima entrega . . .¿Debe el estado intervenir en la economía?.

Saludos a tod@s.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy bueno!

10:33 PM  

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